Con alegría y memoria agradecida, celebramos este 15 de enero de 2026 la solemnidad de San
Arnoldo Janssen, Padre y Fundador de nuestra Congregación del Verbo Divino. Su vida, su profunda
confianza en Dios y su obra misionera siguen siendo para nosotros, los Misioneros del Verbo Divino,
una fuente inagotable de luz y esperanza, especialmente en los tiempos complejos y desafiantes que
hoy vivimos como Iglesia y como sociedad.

San Arnoldo vivió y desarrolló su misión en un contexto marcado por fuertes tensiones culturales,
políticas y eclesiales. No fueron tiempos fáciles ni previsibles para la Iglesia en Alemania. Sin
embargo, lejos de replegarse o paralizarse por el temor, supo discernir los signos de su tiempo a la
luz del Evangelio y responder con una fe audaz y creativa al impulso del Espíritu Santo. Su convicción
era clara y profundamente evangélica: «Que viva el Corazón de Jesús en los corazones de todas las
personas». Desde esta certeza brotó una obra misionera, -la Congregación del Verbo Divino- que no
solo iluminó fronteras geográficas, sino que continúa tendiendo puentes evangelizadores entre
pueblos, generaciones, culturas y realidades diversas.
También hoy nosotros atravesamos tiempos de incertidumbre y de profundas transformaciones que
nos desafían a ser creativos en la misión y, al mismo tiempo, fieles a la Palabra de Dios. En nuestros
espacios de misión abundan situaciones que oscurecen la dignidad de la vida y claman por justicia,
escucha, misericordia, amor y contención. Frente a este contexto, la figura de San Arnoldo nos
recuerda que nuestra misión es anunciar el Evangelio de Jesucristo, siendo testigos de la luz,
portadores de esperanza y sanadores de heridas. Con sabiduría, San Arnoldo nos sigue recordando:
«Cuando hayamos hecho todo lo que estaba de nuestra parte, Dios hará el resto».
Apropiarnos hoy del legado de San Arnoldo significa renovar nuestra confianza en Dios, cultivar una
espiritualidad profundamente encarnada y mantener viva la pasión misionera allí donde hemos sido
enviados. El mismo Espíritu de Dios que iluminó el corazón de nuestro Fundador sigue actuando
hoy en cada uno de nosotros, desafiando estructuras, renovando miradas y abriendo caminos nuevos,
incluso allí donde humanamente solo percibimos límites. Convencidos de que «el anuncio del Evangelio
es la expresión más sublime del amor al prójimo», no perdamos la audacia, trabajemos con perseverancia,
sostengámonos mutuamente en la oración y caminemos juntos, hermanados por el amor del Dios
Uno y Trino.
Que San Arnoldo Janssen interceda por nuestra Provincia ARS, por cada uno de nosotros y por
nuestros socios en la misión, para que el amor de Dios habite verdaderamente en todos nuestros
espacios de vida y misión y que seamos auténticos instrumentos de la comunicación salvífica de Dios.
Que el Señor bendiga a cada uno de ustedes y las tareas que les han sido encomendadas. Feliz fiesta.
Fraternalmente en el Verbo Divino,
P. Alfredo Mbalanda Shinda, SVD
Provincial en funciones
Congregación del Verbo Divino, Provincia Argentina Sur



















