SVD Argentina

Los primeros misioneros del Verbo Divino destinados a la Argentina y en arribar a estas tierras del Plata, fueron los PP. Enrique Becher y Germán Löcken.La fiesta de despedida en Steyl (Holanda) fue el día 15 de septiembre de 1889 con la entrega de la cruz misional. La noche anterior probablemente hicieron el así llamado “Missionsgelübde” (Voto Misional), que consistía en el hecho de “ir para siempre a las misiones”.

La salida de Steyl fue el 23 de septiembre. El viaje a Buenos Aires costó 500 marcos. El arribo a los puertos del Plata fue el 23 de octubre de 1889.

Se pusieron en contacto con los Padres Jesuitas y Redentoristas. Los Jesuitas los contactaron a su vez con el encargado de la pastoral de San Jerónimo, Provincia de Santa Fe, el jesuita P. Niemann. Esta recomendación en Buenos Aires la hizo el P. Auweiler SJ.

El 30 de octubre partieron a Santa Fe y de allí a San Jerónimo, donde llegaron el 31 de octubre. Fueron recibidos por el párroco P. Niemann SJ.

Para aprender el castellano se radicaron transitoriamente en San Wendelino, paraje cercano, donde se iniciaron en el idioma guiados por un maestro. Una vez, con los suficientes conocimientos del castellano, asumieron su primer campo de trabajo en Esperanza, Santa Fe en el año 1890.

Enrique Becher y Germán Löcken, los dos primeros verbitas llegados a la Argentina

ENRIQUE BECHER SVD
Fue el Superior de la “Misión Argentina” desde su arribo a Buenos Aires en 1889, hasta 1898, delegado por el mismo fundador Arnoldo Janssen. Nacido en Mosbach, diócesis de Colonia (Alemania), el 11 de diciembre de 1857. Ingresó a la Congregación del Verbo Divino en Steyl en 1879. Diez años después fue ordenado sacerdote e inmediatamente destinado a la Argentina juntamente con el P. Germán Löcken. En 1900, fundó la colonia ruso-alemana de Santa Anita en Entre Ríos. Esto le acarreó innumerables dificultades, aunque el Zar Nicolás II lo distinguió por esa obra con la orden de San Estanislao en segundo grado. Murió allí mismo, en Santa Anita, el 19 de mayo de 1916.

GERMÁN LÖCKEN SVD
Nació el 7 de octubre de 1857 en Nemenkirchen, diócesis de Münster (Alemania). Ingresó a la Congregación del Verbo Divino en Steyl en 1878. Fue ordenado sacerdote en 1885. En 1889, juntamente con el P. Enrique Becher, fue destinado a nuestro país. De 1910 a 1916 fue Superior Regional y Provincial de Argentina, Chile y Paraguay. Sus últimos años los pasó en el Colegio Apostólico San Javier (Bs. As.), donde se durmió en la paz del Señor el 23 de octubre de 1937.

A nadie sorprenderá que los primeros enviados de la recién fundada casa misionera hayan sido destinados a China. Pero, sí puede sorprendernos que su segundo campo de acción haya sido Argentina, tierra evangelizada desde hacía siglos. También a los contemporáneos del P. Arnoldo les causó extrañeza que éste aceptara enviar su gente a Latinoamérica, y el hecho suscitó juicios encontrados dentro y fuera de la incipiente sociedad misionera. La actitud del Fundador nos revela que en su mente el concepto de misión tenía un sentido muy amplio, que no se reducía al primer anuncio de la Palabra, sino también a la conservación de la fe y la vida cristiana donde éstas corrían riesgo de perderse.

Este era, precisamente, el caso de numerosos inmigrantes de habla alemana que desde hacía unas décadas vivían en Argentina. Urgido por insistentes pedidos de asistencia espiritual provenientes de colonos alemanes y suizos radicados en la provincia de Santa Fe, Janssen solicitó y obtuvo de la Sagrada Congregación de Propaganda Fide la autorización para enviar sus primeros misioneros a la Argentina.

Los elegidos para la nueva misión fueron los PP. Enrique Becher y Germán Löcken, quienes arribaron a Buenos Aires el 23 de octubre de 1889. De inmediato se pusieron en contacto con una comunidad de Padres Redentoristas alemanes. Estos se constituyeron en sus guías durante su breve estadía en la ciudad Capital. A fin de mes se dirigieron a Santa Fe. El 31 de octubre, por la tarde, llegaron a San Jerónimo Norte, colonia de inmigrantes suizos de habla alemana -en su mayoría del cantón del Wallis-, que eran espiritualmente atendidos por un jesuita alemán.

Después de disfrutar por unas semanas de su hospitalidad, se dirigieron a Esperanza (Santa Fe), de donde habían procedido las solicitudes más apremiantes de ayuda espiritual. Esperanza, fundada en 1856, era, a la sazón, una pujante colonia formada por inmigrantes de lengua francesa y alemana. Su párroco era, por aquellos días, un sacerdote napolitano que además del italiano, chapurreaba el español y entendía el francés, pero desconocía en absoluto el alemán. Esta circunstancia había provocado una crisis religiosa en el sector de la población que se manejaba con esta lengua y que seguía siendo mayoritario en la colonia. De ahí los insistentes pedidos de asistencia espiritual elevados por los colonos, que con la llegada de los misioneros verbitas se vieron satisfechos.

A poco de llegar, el P. Becher concibió el proyecto de fundar una casa de la SVD en aquella localidad. Puso manos a la obra y, en marzo de 1891, la construcción ya estaba en condiciones no sólo de albergar a los dos religiosos, sino también de recibir alumnos. Fue así como, al iniciarse el año lectivo, quedó inaugurado el Colegio San José, primera casa de la Congregación en Argentina y en América.

Entretanto, un nuevo campo de acción se había ofrecido al celo apostólico de nuestros misioneros: la atención espiritual de los alemanes del Volga que, llegados al país en 1878 y los años siguientes, se habían establecido en varias colonias en el centro de las provincias de Buenos Aires y Entre Ríos. Al tener conocimiento de la presencia de sacerdotes alemanes, se apresuraron a conectarse con ellos y solicitar sus servicios.

El relato de los múltiples trabajos a que se hallaban abocados los dos primeros misioneros, y las perspectivas de nuevas actividades que continuamente se les presentaban, movieron al Fundador a enviar más personal a la Argentina. Ya en enero de 1891, arribaron al puerto de Buenos Aires dos sacerdotes y dos Hermanos..

Entre los Inmigrantes

Con los refuerzos, que fueron llegando año tras año, los verbitas extendieron su acción pastoral a varias localidades de las provincias de Santa Fe, Entre Ríos y Buenos Aires. En todos estos casos se trataba de colonias de inmigrantes. En la primera de las provincias mencionadas, eran inmigrantes suizos y alemanes; en las otras, alemanes del Volga. La secuencia cronológica de la aceptación de estas parroquias es como sigue:

Aldea Crespo (Entre Ríos) 1891
María Luisa (Entre Ríos) 1891
Valle María (Entre Ríos) 1892
Esperanza (Santa Fe) 1893
San Jerónimo Norte (Santa Fe) 1893
Hubloldt (Santa Fe) 1894
Pueblo San José (Buenos Aires) 1896
Hinojo (Buenos Aires) 1897
Pueblo Santa María (Buenos Aires) 1898

Pronto se vio la necesidad de establecer una residencia en la Capital de la República. A tal efecto, el P. Becher, en su carácter de Superior de los verbitas en Argentina, entrevistó, en 1894, al arzobispo de Buenos Aires, Mons. Federico Aneiros. Este confió a nuestros misioneros la atención de los fieles que concurrían a la capilla Nuestra Señora de Guadalupe (ver imagen a la derecha), que una familia piadosa había mandado edificar en el barrio de Palermo (actualmente monumento histórico, sobre la calle Mansilla, entre Medrano y Julián Alvarez).

Dos años después, se adquirieron los terrenos adyacentes a la capilla con miras a la construcción de una casa parroquial y un colegio. La iniciación de los trabajos pastorales coincidió con un acelerado crecimiento del barrio. Muy pronto se vio que el recinto de la capilla resultaba estrecho para los actos de culto. Se imponía la construcción de un templo más espacioso.

Se comenzó, entonces, la edificación de lo que es hoy la basílica del Espíritu Santo (Mansilla y Medrano) que quedó concluida en mayo de 1907. La dedicación del nuevo templo a la Tercera Persona de la Santísima Trinidad fue idea del P. Fundador, quien por su gran devoción al Espíritu Santo, se esmeró en dedicarle en la Capital de la República un santuario digno de su culto.

A los dos meses de instalarse en Palermo, dos Hermanos traían de Alemania los elementos de una imprenta que fue montada en los subsuelos del edificio, mientras los sacerdotes diseñaban una revista que había de llevar su palabra a donde el tiempo, la distancia y sus múltiples ocupaciones no les permitían llegar personalmente.

En 1903, se habilitó parte del edificio construido sobre las calles Mansilla y Julián Alvarez, como lugar para dictar clases a la niñez de Palermo (actualmente sede de la Editorial Guadalupe). Este fue el comienzo del actual Colegio Guadalupe.

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